domingo, 9 de octubre de 2011

Carta que nunca pude enviar...

Querida Cristos:
Sí. Así te empecé a llamar y no te conocía, ni siquiera había hablado contigo. Empezamos un 14 de septiembre a clase y tu no tenías sitio donde sentarte. Al lado mio había una mesa libre, así que te grité "Eh! aquí puedes, que no se sienta nadie!" con una gran sonrisa en mi cara. Tu me miraste y me diste las gracias junto con otra gran sonrisa. Desde aquel momento no paramos de hablar. Quedábamos todas juntas siempre que podíamos e ibamos casi todos los viernes a comer por ahí al salir de clase.
Aquel día no sé que pasó, te enfadaste con Ale, pero no me acuerdo del motivo. Sé que fue una gran discusión y os dejasteis de hablar entre vosotras dos. Nosotras en cambio sí que seguíamos bien, estabamos igual que antes. Esa discusión poco a poco fue afectando al grupo entero y terminamos por no dirijirnos la palabra...ni un simple "Hola" por los pasillos.
Esa movida la tuvimos a mediados de curso y no nos volvimos a hablar hasta septiembre del próximo curso.
No teníamos motivos para hacerlo y me jodió muchísimo no poder reirme contigo ni pasar buenos momentos a tu lado. Por eso, ahora no quiero que nuestra amistad se vuelva a perder por tonterías como "yo le dije tal" o "esque tu me llamaste nosequé". No sabes lo mucho que me duele estar así con la gente a la que quiero muchísimo, con la que comparto todo, con la que ha estado a tu lado en los buenos y malos momentos, la que de verdad te ha ayudado...
Por eso no quiero perderte imbécil!
Que te quiero.

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